La Caja De Las Cosas Positivas

Esta semana quiero compartir con vosotros una tarea que utilizo mucho en consulta con aquellos casos en los que una familia pide consejo para solucionar un ambiente familiar negativo (por malas notas de los hijos, estrés laboral, mala comunicación…); y también con aquellas parejas que viven juntas y notan cómo ese clima positivo que había en un principio se ha ido difuminando con el paso del tiempo y la rutina. Muchos nos hemos encontrado con esta situación en algún momento y hay veces en las que ya no se sabe qué hacer para que ese ambiente negativo no vaya a más y acabe influyendo en nuestra relación con los hijos o la pareja. En estos casos les propongo la siguiente tarea:

LA CAJA DE LAS COSAS POSITIVAS

Debemos colocar una caja en un lugar transitado de la casa (el salón, por ejemplo). Una caja preferiblemente bonita, adornada, que podemos encontrar en cualquier papelería o hacer nosotros artesanalmente a partir de una caja de zapatos o galletas. A esta caja le haremos una ranura en la parte superior para que quede como una hucha o como si fuera una urna de las que utilizamos cuando hay elecciones.

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Al lado de la caja debemos colocar un montón de papelitos de colores (tipo post-it pero sin pegamento) y asignaremos a cada miembro de la familia uno de esos colores: por ejemplo, los azules para el padre, los amarillos para la madre y los rojos para el niño. Desde ese momento, cada vez que algún miembro de la familia vea u oiga algo que dice o hace alguno de los demás y que le agrade escribirá en el papel correspondiente a su color: “Me ha gustado mucho que hayas…”. Después doblará el papelito y lo introducirá en la urna. Al final de la semana, os propongo que os reunáis todos alrededor de “La caja de las cosas positivas”, la abráis y que cada uno vaya leyendo sus papelitos en voz alta. 

La fuerza de esta tarea radica en que a partir de ese momento empezaremos a fijarnos otra vez en las conductas positivas de los miembros de la familia (ha recogido la mesa sin que yo le dijera nada, me ha recordado que hiciese aquello tan importante que yo había olvidado, me ha apoyado en mi trabajo…) y no nos fijaremos tanto en lo que no nos gusta o hacen mal (porque asumámoslo, es algo que suele ocurrir: nos acostumbramos a las cosas buenas y parece que acabamos prestando atención únicamente a las malas, cayendo en el error de sólo decir aquello que no nos gusta). Además, con cada escrito estaremos reforzando las conductas positivas que se vayan dando en la familia o pareja y, de esta manera, aumentaremos la probabilidad de que se repitan.

Sólo hay que tener cuidado con una cosa: no es una tarea recomendada para aquellos casos en los que el ambiente en el hogar es muy negativo, porque correremos el riesgo de que alguien no reciba ningún elogio o incluso que la caja quede vacía. En esos casos sería preferible dejar esta tarea para más adelante, cuando el clima familiar haya mejorado a través de algún otro método y se empiecen a dar conductas que se puedan elogiar. En otro artículo os aconsejaremos algunas cosas que se pueden hacer en estos casos más difíciles.

Probadla y me contáis qué tal ;)

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